Hey, you idiot. Cry when everything goes well, smile when your world collapses. Because the reality is an simple illusion.
lunes, 9 de julio de 2012
Yacimientos de sueños
"Muertos y muertas, huesudos de todas las edades, yo el excelentísimo Enterrador, me complace invitarles al mayor de los milagros creados por la Parca. Un lugar paradisíaco, otorgado a todos ustedes, un disfrute eterno, para toda la multitud muerta de por aquí. Aquí está, Lapilandia."
Un lugar donde los muertos se emborrachan, donde aquellos pobres desangrados yacen en sus piscinas carmesíes. Un Edén antinatural, cuyos limites son el infierno y nada más. Los demonios son quienes controlan sus alocadas atracciones, y allí en la zona eterna, donde un baño de niebla al descansar sobre sus suaves ataúdes de hierro alivia al miembro amputado más rebelde que nunca haya correteado por las cataratas de ojos perdidos. Los humanos se matan, da igual, el Enterrador más trabajo tendrá, y sin diversión ninguno de los fallecidos se quedará. Abajo, en las catacumbas de la muerte, relájate, los espectros te atenderán y un buen plato de guijarros de cristal, con deliciosos gusanos de 300 años te servirán.
En la penumbra de los bosques, humo negro se alza de entre sus infinidades, pues a los cancerígenos, no se les quita el vicio del fumar ni tras ser recogidos por nuestra Dama Negra. Riachuelos formados por tendones atados entre sí, goteando sangre burbujeante en los vasos de champan que sujetan nuestros comensales antes de brindar por su eterna felicidad.
Oh, y por supuesto, el toque final. En aquel gran salón, donde el roble negro y aterrador ensombrece cada una de las millones de tumbas que el tiempo ha generado con la humanidad, allí, es donde nuestra dulce y querida Dama Negra, canta para todos nosotros cada noche.
Su esplendida arma brilla con la luz de las llamas azules que los fuegos fatuos generan a su alrededor, su piel pálida calma el ardor de los cadáveres carbonizados, su túnica negra la vuelve esplendorosa y sensual, mientras que sus finas manos bailan al son de su voz. Frágil, pero mortífera, y nunca mejor dicho.
Allí canta y baila, para entretenernos a todos nosotros, nuestra amada Dama Negra, aquella que nos encontró cuando nos quedamos boquiabiertos, viendo como nuestro cuerpo era apuñalado, quemado, violado, lanzado por un acantilado, golpeado hasta destrozar nuestros órganos internos, y miles de muertes igual de dolorosas. Ella nos acompañó hasta nuestro destino, y nos recogió cuando nos perdimos.
Sean todos bienvenidos, al descanso eterno de máxima calidad en este mundo...
Pero no en él anterior.
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